En la década anterior a la crisis de 1995, mejoraron en México los

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93 REVISTA DE LA CEPAL 82 ABRIL 24 Hogares, pobreza y políticas en épocas de crisis. México, 992-996 Benjamín Davis, Sudhanshu Handa y Humberto Soto En la década anterior a la crisis de 995, mejoraron en México los indicadores de desarrollo humano. Aplicando técnicas de descomposición, el artículo mide el efecto de esas mejoras en las condiciones de los hogares para enfrentar la crisis. La caída del consumo entre 994 y 996 se explica Benjamín Davis Economista, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación/ESA benjamin.davis@fao.org Sudhanshu Handa Profesor Adjunto, Departamento de Políticas Públicas, Universidad de Carolina del Norte shanda@mail.unc.edu Humberto Soto Investigador Adjunto, con creces por la reducción de la rentabilidad de las diversas características de los hogares, en tanto que la variación de éstas sirvió para mitigar (si bien en mucho menor medida) los efectos negativos de la crisis. De haberse mantenido las características de 992 de los hogares, la pobreza rural en 996 habría superado en 48% la magnitud observada. Por otro lado, la simulación muestra que si en ese período hubiese existido el programa PROGRESA, al cabo de un año la brecha de pobreza rural y su severidad habrían disminuido. Se concluye que los programas sociales orientados al desarrollo de largo plazo también pueden servir como medidas de protección durante una crisis macroeconómica. Departamento de Economía, Universidad Iberoamericana, México, D.F. humberto.soto@uia.mx

94 R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 I Introducción En 995, México atravesó por una de las peores crisis económicas de su historia reciente, en el curso de la cual el PIB per cápita cayó 9% y los salarios reales se redujeron 25%. Sin embargo, la crisis fue precedida por más de un decenio de mejoramiento de los indicadores sociales y económicos y por cambios estructurales importantes en la economía. Sin duda alguna, cuando se desencadenó la crisis la sociedad mexicana no era la misma de diez años antes. Cabe entonces preguntarse hasta qué punto estos cambios de largo plazo de la sociedad mexicana influyeron en la capacidad de los hogares de soportar la crisis y, en definitiva, de superarla. Para responder a ese interrogante, volvemos al problema central de crecimiento versus desarrollo, que ha preocupado a los estudiosos del desarrollo desde comienzos del decenio de 98. En los cinco años anteriores a la crisis del peso, el PIB mexicano creció en promedio un 3% anual pero, lo que es más importante, el país había estado inserto en un período aún más prolongado de desarrollo, como lo demuestran la caída de la mortalidad infantil (niños de a año) y el mayor acceso a la educación, así como las reformas estructurales llevadas a cabo. Lo que nos propusimos fue cuantificar en qué medida este desarrollo sirvió para mitigar las consecuencias negativas de la crisis macroeconómica de 995. Al perseguir esta finalidad, contribuimos al conocimiento de las ventajas e inconvenientes que acarrea la aplicación de estrategias de desarrollo que centran la atención en un concepto restringido del crecimiento económico, comparadas con aquéllas que persiguen simultáneamente objetivos de crecimiento y desarrollo. En este artículo comenzamos por describir la crisis mexicana y pasar revista al desempeño del país en materia de pobreza, crecimiento e indicadores sociales. A continuación, examinamos la forma en que reaccionaron los hogares a la crisis macroeconómica de 995. Luego, utilizando técnicas estándares, descompusimos las variaciones del consumo que se produjeron en 992, 994 y 996, distinguiendo entre las que obedecieron a diferencias en el entorno y en las instituciones y aquéllas que se debieron a diferencias en las características de los hogares. Por último, investigamos el papel que pueden desempeñar los programas sociales en la mitigación y alivio de la pobreza durante las crisis macroceconómicas, examinando dos de los principales programas sociales mexicanos: el Programa de Apoyos Directos al Campo (PROCAMPO) y el Programa de Educación, Salud y Alimentación (PROGRESA), ahora llamado Oportunidades. Nuestro análisis se basa en los datos de tres encuestas nacionales sucesivas de 992, 994 y 996- sobre los ingresos y gastos de los hogares (ENIGH), llevadas a cabo por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) de México. Las encuestas mencionadas no ofrecen observaciones de datos de panel, sino más bien observaciones repetidas de corte transversal que abarcan todas las formas de ingresos y gastos. La encuesta correspondiente a 994 se llevó a cabo antes de la crisis, de modo que los efectos de este shock exógeno se captaron comparando las encuestas de 994 y 996. Agradecemos las observaciones de Marco Stampini, Gabriel Demombynes, Daniel Hernández, Oscar Altimir y un comentarista anónimo. Asimismo, agradecemos a Emmanuel Skoufias sus primeros trabajos para construir los agregados del consumo y a Susan Parker por la información que nos proporcionó. Además, querríamos mencionar a José Gómez de León (946-2), quien formuló observaciones a una versión anterior de este trabajo y con quien tuvimos el honor de trabajar en el programa PROGRESA.

R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 95 II Reforma económica y crisis Durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari (988-994), México inició un programa de reformas económicas estructurales. Tales reformas constituyeron una reacción a la serie de crisis que había afectado a la economía mexicana desde 976, así como a la estrategia de desarrollo basada en la sustitución de importaciones que se había aplicado en el país a lo largo de los decenios anteriores. El gobierno suscribió el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC) de América del Norte con Canadá y los Estados Unidos; privatizó la mayoría de las empresas estatales; inició cambios en el sistema de tenencia de la tierra en el sector ejidal (de reforma agraria) mediante la modificación del artículo 27 de la Constitución, lo que afectó a más de la mitad del territorio mexicano; y modificó el papel que desempeñaba el Estado en el crédito, la comercialización y otros servicios de apoyo a la agricultura. En el primer año de gobierno del presidente Ernesto Zedillo (994-2), la sobrevaluación del tipo de cambio y la dependencia de inversiones extranjeras de corto plazo de carácter inestable condujeron a una grave crisis cambiaria. Esta desembocó en una fuerte devaluación (2% entre diciembre de 994 y marzo de 995), elevadas tasas de inflación, alzas desorbitadas de las tasas de interés real, e inestabilidad macroeconómica hasta 996. En 995, el PIB real cayó más de 6% (8,6% per cápita) al entrar la economía en un severo ciclo recesivo. Al año siguiente la economía repuntó, creciendo 5% (casi 3% per cápita). Pese a la reactivación, sin embargo, entre 994 y 996 el salario medio real por día tuvo una caída de 24% (tras aumentar 2% entre 992 y 994) y en 997 se mantuvo prácticamente invariable (Banco de México, 999; INEGI, 999). La crisis golpeó con más fuerza los ingresos salariales que los no salariales, lo que influyó para que las zonas urbanas se vieran más severamente afectadas por la consiguiente baja del consumo. Mientras que en las zonas rurales el consumo per cápita se redujo un 4%, en las zonas urbanas tuvo una sorprendente caída de 27% entre 994 y 996. Como puede verse en los cuadros y 2, en las zonas urbanas el consiguiente incremento de las tasas de pobreza extrema y moderada triplicó con creces las de las zonas rurales. Más adelante se examinan estos cambios con mayor detalle. CUADRO México: Incidencia de la pobreza, según el umbral de pobreza relativa, 992, 994 y 996 Nacional Urbana Rural Consumo mensual per cápita (pesos de 994) 992 994 996 992 65 79 535 772 994 843 996 992 67 265 994 278 996 266 Porcentaje de hogares en situación de pobreza Total pobres Pobreza extrema Pobreza moderada 28 2 6 25 5 3 3 8 29 2 6 25 5 36 6 2 3 5 6 25 5 28 2 6

96 R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 CUADRO 2 México: Variación porcentual de la pobreza, según el umbral de pobreza relativa, 992, 994 y 996 Consumo mensual per cápita (pesos de 994) Nacional Urbana Rural 992-94 994-96 992-94 994-96 992-94 994-96 9-25 9-27 5-4 Porcentaje de hogares en situación de pobreza Total pobres Pobreza extrema Pobreza moderada - -8-5 23 27 2-3 -8-9 43 6 3-2 -35-5 3 2 8 Debido a las restricciones fiscales, el gobierno se vio en apuros para ir en ayuda de las personas afectadas por la crisis. Entre 994 y 995, y pese a que se aplicaron medidas de protección social de emergencia, como la puesta en marcha de programas de trabajo transitorio, el gasto social del gobierno disminuyó un 2% en valores reales (Lustig y Székely, 998). El gobierno optó, en cambio, por aplicar políticas monetarias y fiscales más severas y continuó realizando ajustes estructurales en la economía.. Las tendencias de largo plazo de los indicadores sociales En los últimos decenios, México ha mejorado enormemente la situación económica y las condiciones de vida de su población. Desde 95, el PIB real per cápita prácticamente se ha duplicado, la proporción de adultos analfabetos ha disminuido de 45% a % y la de adultos que han completado los seis grados de enseñanza primaria se ha elevado de % a 7%. Entre 93 y 995 la mortalidad infantil bajó de 78 por cada mil nacidos vivos a 3,5 por mil y en el mismo período la mortalidad en la niñez (niños de a 5 años) se redujo de 56 a 4,4 por mil. En 997, más de un 85% de la población tenía acceso a agua potable (CONAPO, 997). La mejora general de los indicadores sociales y demográficos encubre importantes variaciones regionales. Por ejemplo, en promedio, la población masculina de Oaxaca vive 4,7 años menos que la de Nuevo León (CONAPO, 997). Asimismo, las tasas de mortalidad en la niñez que exhiben Oaxaca, Chiapas y Guerrero duplican con creces las de Ciudad de México, Nuevo León y Baja California. En contradicción con la tendencia nacional, la tasa de mortalidad en la niñez observada en Guerrero se elevó de 36,7 por mil en 992 a 63,8 por mil en 997. Al realizar comparaciones entre zonas urbanas y rurales, o según la edad o nivel educativo de la madre, surgen diferencias igualmente importantes (Programa Nacional de Acción a favor de la Infancia, 998). Mientras que en 997 la tasa general de analfabetismo entre los adultos se elevaba a %, la cifra oscilaba entre menos de 4% en Ciudad de México y Nuevo León y más de 2% en Chiapas, Guerrero y Oaxaca. La proporción de hogares con acceso a agua potable fluctuaba entre 99% en Sonora y menos de 7% en Veracruz, Guerrero, Tabasco, Chiapas y Oaxaca. Del mismo modo, mientras que un 99% de las personas que vivían en Colima disponían de alcantarillado, en Yucatán, Guerrero y Oaxaca la cifra no alcanzaba a 5% (Programa Nacional de Acción a favor de la Infancia, 998). No resulta sorprendente que las tasas de pobreza hayan evolucionado de manera similar. Lustig y Székely (998) examinaron las estimaciones de las tasas de pobreza correspondientes a los decenios de 96 y 97 llevadas a cabo por un grupo de investigadores y comprobaron que, si bien estos en su mayoría disentían en cuanto a los niveles de pobreza, todos coincidían en que en esos años las tasas de pobreza habían disminuido. Hernández Laos (99) encontró que la pobreza extrema había caído de 7% en 963 a 34% en 977, mientras que según Székely (998) ésta se había reducido de 3% a 8% en el mismo período. Según Lustig y Székely (998), entre 984 y 989 aumentaron tanto la pobreza extrema y moderada como la desigualdad. Entre 989 y 994 los indicadores nacionales de pobreza y desigualdad no registraron grandes variaciones. Sin embargo, estas cifras nacionales una vez más ocultan la variación regional, puesto que en el sur la incidencia de la pobreza tuvo un importante incremento. Como lo revela el trabajo de estos autores y lo indican nuestros propios datos, que se ofrecen más adelante, en México la pobreza está fuertemente concentrada en el sur del país.

R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 97 III Los cambios en las características de los pobres, 992 a 996 Nuestra hipótesis es que la crisis del período 994-995 condujo a una modificación de las características de los hogares que vivían en situación de pobreza, como lo establece una medida del bienestar basada en el consumo. Dado el fuerte impacto de la crisis en las tasas de interés y los salarios reales, cabía esperar que los niveles de consumo de los hogares de ingresos medios y bajos tendrían una caída más pronunciada. En consecuencia, el número de pobres aumentaría al agregarse a ellos familias de nivel educativo relativamente más alto, con una estructura demográfica más madura y que exhiben otros indicadores de mayor bienestar a largo plazo. Comprobamos que si bien en promedio las características de los pobres evolucionan en la forma prevista, marginalmente esas mismas características, como el nivel educativo, influyen aún más en la reducción de sus probabilidades de caer en la pobreza.. El aumento de la pobreza Si se utiliza el consumo como medida básica del bienestar, casi invariablemente se llega a la conclusión de que la proporción de hogares mexicanos que vivía en situación de pobreza aumentó entre 994 y 996, dada la baja del consumo per cápita observada en ese período. Sin embargo, como hay grandes discrepancias entre el gobierno y los organismos internacionales sobre cuál es el umbral de pobreza adecuado, las estimaciones del número de pobres del país varían mucho. 2 Como la idea es examinar los cambios en el consumo y la pobreza entre 992 y 996, sin entrar a discutir el número exacto de pobres que había entonces en México, optamos por utilizar un umbral de pobreza relativa. En consecuencia, seleccionamos como línea de la pobreza extrema el nivel de consumo correspondiente al décimo percentil en 994 y como línea de la pobreza moderada el nivel de consumo del vigésimo quinto percentil ese mismo año. Valiéndose de precios constantes de 994 es posible comparar las variaciones del índice de incidencia de la pobreza (cuadros y 2). De acuerdo con nuestra definición, el año 994, año anterior a la crisis, parece haber sido positivo en lo que respecta a la reducción de la pobreza. Entre 992 y 994, el consumo mensual medio per cápita aumentó tanto en las zonas urbanas como en las rurales, mientras que la proporción de hogares que se situaron por debajo del umbral de pobreza se redujo. Sin embargo, como ya se dijo, entre 994 y 996 estas mejoras se anularon con creces, particularmente en las zonas urbanas. La proporción de hogares urbanos en situación de pobreza extrema aumentó más de 6%, mientras que la de aquellos en condiciones de pobreza moderada se elevó 3%. 2. Semblanza de la pobreza El cuadro 3 muestra los valores medios de diversas características de los hogares, por año, ubicación y situación en materia de pobreza. En este caso, encontramos pruebas que confirman nuestra hipótesis de que la crisis afectó a familias que tenían una situación relativamente más acomodada, lo que se tradujo en una modificación de las características generales de los hogares pobres. Hubo mejoras en las características de los hogares en situación de pobreza extrema y moderada, especialmente de 994 a 996. Los pobres de las zonas urbanas exhibían un nivel educativo más alto; poseían más bienes de consumo duraderos, como equipos de música, refrigeradores y equipos de video; tenían menos hijos pequeños, y la proporción de las familias que habitaban viviendas con piso de tierra era menor. En 996, los pobres de las zonas rurales poseían más bienes de consumo duraderos, un número menor de ellos habitaba en viviendas con piso de tierra y los miembros de la familia tenían un nivel educativo más alto. 2 Aunque las estimaciones de la incidencia de la pobreza varían, en general tienden a evolucionar de manera similar: las tasas de pobreza disminuyen hasta 994, en 996 tienden a aumentar debido a la crisis, para luego bajar gradualmente. Véase, por ejemplo, CEPAL (22).

98 R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 CUADRO 3 México: Características de los hogares pobres, en zonas urbanas y rurales, 992, 994 y 996 Zonas urbanas Número de miembros sin enseñanza primaria Número de miembros con enseñanza primaria Número de miembros con ens. secundaria o técnica Número de miembros con estudios superiores Número de miembros de a 4 años Proporción de hogares que tiene equipos de música Proporción de hogares que tiene aparatos de video Proporción de hogares que tiene refrigerador Proporción de hogares que tiene piso de tierra Pobreza extrema 992 994 996 992,4,8,55,3,95,23,9,28,28,2,7,45,2,5,4,,32,26,95,83,68,3,94,2,,42,2 Moderadamente pobres,7,75,73,5,65,27,2,56,3 994,86,84,75,4,8,2,22,57,3 996 992,57,6,9,9,58,33,25,68,7,32,46,85,24,39,57,5,85,3 No pobres 994,32,43,9,25,39,52,5,85,3 996,24,35,88,3,35,5,5,87,2 Número de observaciones 74 722 44 95 8 72 4 6 5 45 5 6 Zonas rurales Número de miembros sin enseñanza primaria Número de miembros con enseñanza primaria Número de miembros con ens. secundaria o técnica Número de miembros con estudios superiores Número de miembros de a 4 años Proporción de hogares que tiene equipos de música Proporción de hogares que tiene aparatos de video Proporción de hogares que tiene refrigerador Proporción de hogares que tiene piso de tierra,65,39,8,38,,2,76,62,59,3,36,2,2,4,75,7,67,6,47,4,,5,69,45,56,2,98,6,2,,66,44,6,7,95,5,2,,53,36,72,27,99,2,4,7,48,98,59,38,,59,5,,34,34,96,57,37,2,56,5,,36,28,8,57,47,3,53,7,3,42,25 Número de observaciones 65 482 539 62 72 723 2 72 3 64 3 9 Para determinar las probabilidades de que un hogar fuera pobre se estimaron ecuaciones Probit (combinando la pobreza extrema y la moderada) para los tres años, por zonas urbanas y rurales. Los resultados figuran en los cuadros 4 y 5. Comprobamos que si bien los efectos medios reflejan las cambiantes características generales de los pobres, marginalmente, en 996 un nivel educativo más alto, por ejemplo, contribuyó de manera aún más marcada a reducir las probabilidades de vivir en condición de pobreza. Del mismo modo, mientras que los hogares pobres, en especial los de zonas urbanas, generalmente tienen cada vez menos hijos, el hecho de tener más hijos pequeños y adolescentes aumentó significativamente las probabilidades de que la familia viviera en situación de pobreza en 996. El papel desempeñado por las actividades laborales se mantuvo relativamente constante: tanto en las zonas urbanas como en las rurales el trabajo asalariado no agrícola conllevaba menores probabilidades de vivir en situación de pobreza, mientras que lo contrario ocurría con el trabajo asalariado agrícola. Por su parte, las actividades de empleo por cuenta propia variaban de signo según el año: tratándose de hogares urbanos, en 992 y 996 el empleo por cuenta propia se acompañó de una elevada probabilidad de ser pobre, mientras que en 994 sucedió lo contrario. En general, los resultados correspondientes a 996 revelan que las probabilidades de caer en la pobreza eran mucho mayores para las familias más jóvenes, que tenían más hijos pequeños y adolescentes, cuyos jefes de hogar y familiares no jefes de hogar tenían menor nivel educativo, y que vivían en la región del Pacífico sur (así como para los hogares urbanos de la región del Golfo).

R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 99 CUADRO 4 México: Estimación Probit de las probabilidades de vivir en situación de pobreza (extrema y moderada combinadas), hogares urbanos, 992, 994 y 996 a Coef Edad del jefe de hogar - Mujer jefe de hogar Ln (tamaño del hogar),296 Jefe de hogar con enseñanza primaria incompleta -,89 Jefe de hogar con enseñanza primaria completa -,39 Jefe de hogar con enseñanza secundaria incompleta -,82 Jefe de hogar con enseñanza vocacional o técnica incompleta -,29 Jefe de hogar con estudios superiores incompletos -,265 Nº de miembros sin estudios -, Nº de miembros con enseñanza primaria completa -,4 Nº de miembros con enseñanza secundaria o técnica -,88 Nº de miembros con algunos estudios superiores -,52 Tasa de dependencia de los hogares b,353 Nº de miembros de a 4 años,43 Nº de miembros de 5 a años, Nº de miembros varones de a 4 años, Nº de miembros mujeres de a 4 años -8 Nº de miembros varones de 5 a 9 años,67 Nº de miembros mujeres de 5 a 9 años,6 Nº de miembros varones de 2 a 34 años,47 Nº de miembros mujeres de 2 a 34 años,37 Nº de miembros varones de 55 años o más,29 Nº de miembros mujeres de 55 años o más,39 Nº de asalariados no agrícolas -7 Nº de asalariados agrícolas,64 Nº que trabaja por cuenta propia,5 Nº que trabaja su propia tierra,9 Vivienda propia -,76 Arrendatarios -,34 Jefe de hogar trabaja en sector agrícola,29 Jefe de hogar trabaja en sector manufacturero,5 Jefe de hogar trabaja en transp. / serv. de utilidad pública / comercio,33 Jefe de hogar trabaja en sector público o de defensa,32 Jefe de hogar trabaja en sector servicios,28 Norte -, Pacífico norte -,55 Centro -,59 Golfo -, Zona urbana metropolitana -,9 992 P> z,4,98,48,,38,47,58,8,4,54,,33,5,4,28,27, - -,26,37 -,78 -,24 -,7 -,83 -,234,56 8 -,53 -,4,64,75,58,44,27,3,53,2 3-7 -,6 -,27,8 -,3 -, -,53 -,82,63 -,26 -, -,38 -,22 -,5 -, -,43 -,4 -,42 994,43,,5,3,3,2,5,75,66,26,,,45,2,8,56,8,23,2,4,53-2 -,,8 -,9 -,227 -,288 -,334 -,47,8,22 -,62 -,72,25,2,87,89,5,96,75,58,3,4,29 -,32,62,29 -,58 -,54 -,4,38,5,93,32,9 -,64 -,62 -,49,7 -,48 996 Coef P> z Coef P> z,2,6,8,2,53,,2,3,7,,27,,3,52 Número de observaciones a b Los coeficientes son probabilidades marginales derivadas de los coeficientes Probit. La categoría excluida respecto del jefe de hogar corresponde a sin educación. Significativo al %. Significativo al 5%. Significativo al %. La tasa de dependencia de los hogares corresponde a la razón entre el número de ocupados del hogar y el número total de personas que componen el hogar. 5 723 7 45 8 678

2 R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 CUADRO 5 México: Estimación Probit de las probabilidades de vivir en situación de pobreza (extrema y moderada combinadas), hogares rurales a Coef Edad del jefe de hogar Mujeres jefes de hogar,8 Ln (tamaño de la familia),2 Jefe de hogar con enseñanza primaria incompleta -,94 Jefe de hogar con enseñanza primaria completa -,3 Jefe de hogar con estudios secundarios o superiores incompletos -,78 Nº de miembros familia sin estudios Nº de miembros con enseñanza primaria completa -,68 Nº de miembros con enseñanza secundaria o técnica -,8 Nº de miembros con algunos estudios superiores -,89 Tasa de dependencia de los hogares b,243 Nº de miembros de a 4 años,42 Nº de miembros de 5 a años,3 Nº de miembros varones de a 4 años -,4 Nº de miembros mujeres de a 4 años,23 Nº de miembros varones de 5 a 9 años,4 Nº de miembros mujeres de 5 a 9 años,7 Nº de miembros varones de 2 a 34 años 9 Nº de miembros mujeres de 2 a 34 años 2 Nº de miembros varones de 55 años o más -,7 Nº de miembros mujeres de 55 años o más,27 Nº de asalariados no agrícolas -9 Nº de asalariados agrícolas,28 Nº que trabaja por cuenta propia,7 Nº que trabaja su propia tierra,28 Vivienda propia, Arrendatarios -,76 Jefe de hogar trabaja en sector agrícola,7 Jefe de hogar trabaja en sector manufacturero,29 Jefe de hogar trabaja en transp. / serv. de utilidad pública / comercio -,4 Jefe de hogar trabaja en sector público o de defensa -,37 Jefe de hogar trabaja en sector servicios -,35 Norte -,63 Pacífico norte -,2 Centro -,6 Golfo -,74 992 P> z,9,59,94,3,,35,3,47,38,56,92,47,2,53,2,3,63,3,2,5,22,5,43 -,34,27 -,42 -,84 -,2,4 -,23 -,68 -,7,39,38,2,6,3 9 -,2,8 -, -7, -,62 8-2 -3,34 -,79 2 - -,7 -,72 -,74 -,79 -,83 -,4-8 994,9,7,25,7,2,46,,5,25,54,8,2,38,66,5,5,89,79,4,8,92,97,5,,,66-2 5, -,3 -,99 -,46,37 -,27 -,8 -,339,29,85,57,3,3,44,3,28, 5 4 -,44,27 6 3,66 -,37,9 -,2 -,3 -,69-7 -,9 -,23 -,5 -,35 996 Coef P> z Coef P> z,3,85,2,6,2,,,4,4,2,8,5,5,83,84,4,69,79,56,48,74,3,,86,,7 Número de observaciones 3 927 4 8 4 438 a b Los coeficientes son probabilidades marginales derivadas de los coeficientes Probit. La categoría excluida respecto del jefe de hogar corresponde a sin educación. Significativo al %. Significativo al 5%. Significativo al %. La tasa de dependencia de los hogares corresponde a la razón entre el número de ocupados del hogar y el número total de personas que componen el hogar.

R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 2 IV La reacción a la crisis Para conocer los ajustes que efectuaron los hogares durante la crisis de 995, investigamos si en el período abarcado por el estudio se habían producido cambios importantes en sus patrones de consumo en general, y del consumo de alimentos en particular. Asimismo, analizamos las tasas de matrícula escolar para comprobar si las familias habían retirado sistemáticamente a sus hijos de la escuela para que contribuyeran al hogar desempeñándose en actividades transitorias que generaran ingresos.. Los patrones de consumo Los patrones de consumo se estudiaron de cuatro maneras diferentes, cada una de las cuales sigue en detalle el cuestionario de consumo de la ENIGH. Primero, analizamos las variaciones de las proporciones correspondientes a los principales gastos de consumo en el presupuesto de los hogares, para determinar si en 995 hubo cambios importantes en esas proporciones para hacer frente al descenso general del bienestar. En seguida, calculamos el efecto-ingreso de las diversas partidas del presupuesto utilizando las ecuaciones de regresión de la curva de Engel. Luego, repetimos ambos ejercicios considerando únicamente la proporción del presupuesto destinada a alimentación. Las ecuaciones de regresión de la curva de Engel se basan en la fórmula funcional de Working-Leser, mediante la cual se realiza una regresión de la proporción del presupuesto con el logaritmo del gasto total per cápita, el logaritmo del tamaño de la familia, el número de personas pertenecientes a cada uno de 2 grupos de edades por sexo, y el sexo, escolaridad y edad del jefe de hogar: 3 w i = a + b ln(x/n) + b 2 ln(n) + b 3 D + b 4 H + u i [] en que w es la i-ava parte del presupuesto, x es el gasto total del hogar, n es el tamaño del hogar, D es vector de 2 variables demográficas, H es vector de las características del jefe de hogar, y a y b son los parámetros por estimar. En esta fórmula, los valores 3 Para un análisis de esta fórmula funcional, véase Deaton y Muellbauer (98). positivos de b indican bienes suntuarios y los valores negativos corresponden a bienes necesarios. Comenzamos nuestro análisis de los patrones de consumo con las proporciones del consumo global asignadas a grupos diferentes, que en el cuadro 6 figuran como porcentajes correspondientes a cada uno de los tres años en que se realizó la encuesta. También se muestra la proporción del presupuesto correspondiente al quintil inferior de la distribución del gasto per cápita en cada año. Entre 994 y 996 se observa el mismo cambio del patrón de consumo en las zonas urbanas y rurales. El año posterior a la crisis, la proporción del gasto destinada a alimentación se elevó aproximadamente cinco puntos porcentuales, mientras que la proporción destinada a vivienda, bebidas alcohólicas y artículos para el hogar (muebles y artefactos, etc.) se redujo. Asimismo, tanto en las zonas urbanas como en las rurales disminuyó levemente la proporción del presupuesto asignada a vestuario. La caída de la proporción del presupuesto destinada a educación entre 994 y 996 resulta preocupante: en las zonas rurales dicha proporción bajó más de 5% en 996, y en las zonas urbanas, aproximadamente 25%. Como era de prever, el quintil más pobre gastó en alimentación una proporción mayor del presupuesto total y entre 994 y 996 la variación de esta proporción coincide con la encontrada en el total de la muestra. En las zonas rurales, la proporción destinada a alimentación aumentó siete puntos porcentuales (cuatro en las zonas urbanas), mientras que las proporciones correspondientes a bebidas alcohólicas, vivienda y artículos para el hogar declinaron. En esta submuestra, la baja del gasto en educación, que fue de 7% en las zonas rurales y de 5% en las zonas urbanas, es particularmente grande si se la compara con los niveles registrados en 994. El cuadro 7 muestra el coeficiente del logaritmo del gasto per cápita calculado a partir de la ecuación []. Las estimaciones del efecto-ingreso en las zonas rurales y urbanas indican sin lugar a dudas que la alimentación y la vivienda son bienes necesarios, mientras que la educación, salud e higiene, transporte, artículos para el hogar y transferencias externas son bienes suntuarios. En 996, tal como era de prever, el

22 R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 CUADRO 6 México: Participación media de los diversos rubros de gasto en el presupuesto de los hogares, zonas rurales y urbanas (Porcentajes) Zonas rurales Alimentación Bebidas alcohólicas y tabaco Vivienda Transporte y comunicaciones Salud e higiene personal Vestuario y calzado Educación Artículos domésticos Transferencias externas Otros Población total 992 994 46 7 76 8 2 9 5 42 3 23 77 5 3 8 996 47 22 78 5 7 2 992 Quintil inferior 5 8 34 28 4 994 47 27 45 5 3 7 996 54 25 35 4 6 2 Número de observaciones 3 9 4 797 4 442 665 823 84 Zonas urbanas Alimentación Bebidas alcohólicas y tabaco Vivienda Transporte y comunicaciones Salud e higiene personal Vestuario y calzado Educación Artículos domésticos Transferencias externas Otros 35 22 86 5 5 9 2 8 32 2 28 97 5 5 7 3 36 26 84 4 6 4 44 2 66 6 5 8 6 42 26 77 4 5 7 46 24 87 4 2 6 3 Número de observaciones 5 739 7 99 8 79 93 49 979 coeficiente del gasto en alimentación (en valores absolutos) se elevó significativamente y ese año también se elevaron los coeficientes correspondientes a transporte, vestuario y salud, lo que indica que estos rubros tomaron un carácter más bien suntuario. En 996, tanto en las zonas urbanas como en las rurales, la vivienda se convirtió en un bien más suntuario, mientras que en las zonas rurales el incremento de la proporción del gasto destinada a transporte y comunicaciones y a vestuario entre 994 y 996 fue particularmente pronunciado. En las zonas urbanas, la elasticidad-ingreso de los alimentos es menor y lo mismo se aplica al transporte y a la salud y la higiene personal. Además, entre 994 y 996 la elasticidad-ingreso de todos estos rubros aumentó en valores absolutos. Una de las diferencias importantes que se observa entre las zonas rurales y las urbanas es la elasticidad-ingreso de la educación, que en las segundas es muy superior (casi el doble). Esto quiere decir que en México el gasto en educación es más sensible al ingreso en las zonas urbanas que en las rurales. El cuadro 8 muestra los valores medios de la proporción del presupuesto destinada a alimentación en los tres años en estudio. Los desplazamientos entre grupos de alimentos son menores que entre éstos y otros grandes rubros de gasto, pero de todas formas se observan algunos patrones básicos. En las zonas rurales, las familias destinan más de 4% del presupuesto de alimentación a cereales y a frutas, hortalizas y legumbres, rubros que en el quintil inferior representan alrededor de 6% del presupuesto alimentario. Durante la crisis, los hogares generalmente reaccionaron aumentando la proporción del gasto destinada a cereales y productos lácteos, y reduciendo a la vez la proporción dedicada a carne y pescado y otros alimentos. Un cambio similar se observa en las zonas urbanas, pese a que los cereales sólo ocuparon el cuarto lugar en el presupuesto para alimentación, mientras que la carne y el pescado y los alimentos consumidos fuera del hogar fueron los dos grupos de alimentos de mayor importancia y absorbieron más de 4% del total del presupuesto para alimentación. Además, los patrones de consumo de los hogares urbanos del quintil inferior se asemejaron más a los de la población rural en su conjunto, con más de 4% del presupuesto destinado

R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 23 CUADRO 7 Zonas rurales Alimentación Bebidas alcohólicas y tabaco Vivienda Transporte y comunicaciones Salud e higiene personal Vestuario y calzado Educación Artículos para el hogar Transferencias externas Otros Zonas urbanas Alimentación Bebidas alcohólicas y tabaco Vivienda Transporte y comunicaciones Salud e higiene personal Vestuario y calzado Educación Artículos para el hogar Transferencias externas Otros México: Efecto - ingreso en las proporciones del presupuesto de los hogares a 992 994 996-4,7-5,73-6,55 (9,82) (5,87) (6,24),6 2,4,5 (,9) (,52) (,92) -3,35-6,95-5,43 (2,8) (22,33) (7,74) 3,73,94 3,66 (7,6) (9,66) (7,55) 2,8 2,5 3,3 (,8) (,54) (5,4) -,48,5,92 (7,77) (3,6) (6,89),45,69,68 (3,95) (5,8) (9,3),25,76,53 (5,45) (9,22) (3,7),96 2,,83 (9,98) (6,9) (4,57),28,4, (2,23) (,4) (7,65) -8,4-8,65-9,26 (27,82) (37,2) (38,35),4,2 -, (,54) (8,5) (,25) -,3-2,99 -,56 (5,7) (,9) (6,75),6,8,9 (7,36) (5,82) (8,44),2,78 2,4 (8,42) (,87) (5,65),38,22,6 (3,6) (2,43) (7,78),3,75,94 (8,45) (,96) (7,96) 2,9 (,54),69 (,38),65 (6,73),89,3,36 (7,93) (4,4) (6,37),37 2,96 2,66 (8,46) (27,26) (23,8) a Las cifras corresponden a coeficientes del logaritmo del gasto per cápita derivado de estimaciones de la curva de Engel utilizando la ecuación [] que figura en el texto. Las estadísticas t aparecen entre paréntesis, debajo de los coeficientes. Los coeficientes negativos indican consumo necesario; los positivos indican consumo suntuario. a cereales y a hortalizas, frutas y legumbres. El cuadro 9 contiene estimaciones de la elasticidadingreso de cada grupo de alimentos por año y en zonas urbanas y rurales, que se obtuvieron mediante la ecuación []. Tanto en las zonas urbanas como en las rurales, los cereales, hortalizas y otros alimentos fueron claramente bienes necesarios, mientras que los alimentos consumidos fuera del hogar fueron más bien suntuarios. Sin embargo, la carne y el pescado sólo constituyeron bienes suntuarios en las zonas rurales, mientras que en las zonas urbanas los productos lácteos fueron una necesidad. Entre 994 y 996 se observa un incremento (en valores absolutos) de la elasticidad-ingreso de los cereales y de las hortalizas (es decir, pasaron a aumentar su carácter de bienes necesarios), mientras que otros alimentos se convirtieron en un lujo (disminuyó su elasticidad-ingreso). Curiosamente, en 996 bajó la elasticidad- ingreso de los alimentos consumidos fuera del hogar. 2. La matrícula escolar Los datos de la ENIGH no arrojan muchas luces sobre resultados individuales en materia de bienestar, como los de salud o nutrición. La información sobre los logros educativos, incluidos los datos sobre la matrícula

24 R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 CUADRO 8 México: Participaciones medias de diferentes rubros de gasto en el presupuesto de alimentación de los hogares (Porcentajes) Zonas rurales Cereales Carne y pescado Productos lácteos Vegetales, frutas y legumbres Preparación de alimentos Alimentos consumidos fuera del hogar Otros alimentos Población total 992 994 24 4 4 24 2 23 6 4 2 2 3 996 24 5 5 2 2 2 992 Quintil inferior 34 8 3 32 2 994 3 2 3 27 2 4 996 34 2 27 4 2 Número de observaciones 3 9 4 797 4 442 665 823 84 Zonas urbanas Cereales Carne y pescado Productos lácteos Vegetales, frutas y legumbres Preparación de alimentos Alimentos consumidos fuera del hogar Otros alimentos 3 23 5 6 4 2 8 3 23 5 5 4 2 9 5 2 7 6 3 9 8 2 22 7 2 38 9 2 22 7 2 28 9 23 8 9 2 38 9 Número de observaciones 5 739 7 99 8 79 93 49 979 CUADRO 9 México: Efecto - ingreso en el consumo de alimentos a Zonas rurales Cereales Carne y pescado Productos lácteos Hortalizas, frutas y legumbres Preparación de alimentos Alimentos consumidos fuera del hogar Otros alimentos Zonas urbanas Cereales Carne y pescado Productos lácteos Hortalizas, frutas y legumbres Preparación de alimentos Alimentos consumidos fuera del hogar Otros alimentos 992 994 996-8,29 (2,72) 5,9 (4,37) -,32 (,89) -6,89 (7,35),5 (5,9) 9,6 (7,2) -,6 (3,8) -5,48 (27,5) -,42 (,2) -2,4 (,25) -4,2 (6,76),8 (4,2) 2,46 (2,95) -,77-8,5 (22,32) 4,48 (,4) -,35 (,5) -6,28 (7,75),8 (6,2),84 (8,89) -,36 (4,5) -5,29 (3,46) -,59 (,92) -2,57 (2,22) -4,23 (9,83),66 (4,4) 2,54 (23,63) -,5-8,7 (22,4) 5,38 (3,7),5 (,57) -6,42 (7,93),5 (3,48) 9,38 (5,83) -,62 (2,22) -5,68 (3,24),34 (,2) -,9 (9,22) -3,6 (8,5),59 (3,85),6 (22,43) -,35 (4,23) (2,98) (2,25) a Las cifras son coeficientes del logaritmo del gasto per cápita derivado de las estimaciones de la curva de Engel, utilizando la ecuación [] que figura en el texto. Las estadísticas t aparecen entre paréntesis, debajo de los coeficientes. Los coeficientes negativos indican consumo necesario; los positivos indican consumo suntuario.

R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 25 escolar, ayuda a comprender mejor las posibles estrategias de los hogares mexicanos para hacer frente a la crisis. En general, las tasas de matrícula son elevadas (9%) hasta el término de la enseñanza primaria y comienzan a caer alrededor de los años, por lo cual centramos la atención en el grupo de edades de 2 a 5 años y analizamos los patrones de matrícula para ver si la crisis de 995 afectó de manera significativa el posible desarrollo a largo plazo mediante la baja de las tasas de matrícula escolar. El cuadro muestra las tasas medias de matrícula, en regiones urbanas y rurales y por sexo del niño, tanto respecto del total de la muestra como de los niños que vivían en hogares ubicados en el quintil inferior de la distribución del gasto per cápita en cada año. En general, en las zonas urbanas las tasas fueron más elevadas que en las zonas rurales, y entre los varones que entre las niñas. El papel del ingreso parece haber sido más marcado en las zonas urbanas, conclusión que coincide con la mayor elasticidad-ingreso de los gastos en educación de las zonas urbanas, antes indicada. La diferencia entre el total de la muestra y el quintil inferior fue mayor en las zonas urbanas (2 puntos porcentuales en el caso de las niñas) que en las zonas rurales (la diferencia entre varones y mujeres nunca superó los puntos porcentuales), diferencia que aumentó en 996. Tanto en las zonas urbanas como en las rurales la matrícula masculina permaneció estable, pese a la leve baja registrada después de la crisis. De acuerdo con lo observado en el cuadro, el grupo más afectado en materia de matrícula fue el de las niñas del quintil inferior de las zonas urbanas. En este grupo la tasa de matrícula cayó 4 puntos porcentuales entre 994 y 996 y, de hecho, en 996 fue inferior (46%) que al comienzo del período en estudio (6%). Este resultado se confirma en un contexto de variables múltiples. Reunimos los datos de las encuestas correspondientes a los tres años y estimamos una ecuación Probit para la probabilidad de que la persona hubiera estado matriculada en la escuela en el momento de la encuesta. Las variables de control utilizadas en este ejercicio incluyeron la edad y sexo del niño, el nivel educativo y sexo del jefe de hogar, el logaritmo del gasto per cápita del hogar y el año de la encuesta. Incluimos una variable ficticia igual a para el caso de que en 996 se tratara de una niña perteneciente al quintil inferior. En las zonas urbanas el coeficiente de esta variable resultó significativo y al evaluarlo en su valor medio, puso de manifiesto que la tasa de matrícula de las niñas de las familias más pobres era 7 puntos porcentuales más baja que la de los demás niños encuestados. En las zonas rurales, este coeficiente no resultó significativo. 4 Tal como lo hicimos antes en el caso de los patrones de consumo, estimamos modelos Probit respecto de los factores que determinan las tasas de matrícula, CUADRO México: Tasa media de matrícula escolar de niños de 2 a 5 años, por año y por sexo (Porcentajes) Zonas rurales Quintil inferior Zonas urbanas Quintil inferior Varones 67 64 84 65 992 Mujeres 57 48 8 6 66 63 88 76 994 63 6 8 6 68 57 88 68 996 Varones Mujeres Varones Mujeres 63 55 82 46 separadamente para cada año y para zonas urbanas y rurales, a fin de establecer en qué medida podrían haber variado como consecuencia de la crisis económica de 995. Las variables de control fueron las antes mencionadas (salvo las variables ficticias correspondientes al año de la encuesta), aunque en el caso de las zonas rurales tuvimos que utilizar una menor cantidad de variables ficticias para el nivel educativo del jefe de hogar, en atención al reducido tamaño de los casilleros. En el cuadro figuran las probabilidades marginales del modelo Probit derivadas de las estimaciones de los coeficientes subyacentes. Nos interesaba en especial el patrón del efecto-ingreso 4 Los resultados pueden solicitarse a los autores.

26 R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 en el tiempo y las diferencias entre varones y mujeres. Como era de esperar, entre 994 y 996 aumentó el efecto-ingreso aunque, en la práctica, inmediatamente después de la crisis se redujo la diferencia entre varones y mujeres. Es posible que esto se haya debido a que durante la crisis los niños fueron retirados más rápidamente de la escuela que las niñas. Cabe también señalar que en 996 la rentabilidad del nivel educativo del jefe de hogar no siempre se incrementó, como podría haberse esperado (el coeficiente se eleva en el caso de la enseñanza primaria pero baja en el de la enseñanza secundaria), lo que indica que el descenso de la matrícula que se produjo en 996 no dependió del nivel educativo del jefe de hogar. En las zonas urbanas, el efecto-ingreso fue aproximadamente igual al de las zonas rurales, con un aumento entre 994 y 996. Sin embargo, en las zonas urbanas la ventaja de los varones fue menor y entre CUADRO México: Estimaciones Probit de los factores determinantes de la matrícula escolar de niños de 2 a 5 años a Zonas rurales Log del gasto per cápita Niño varón 3 años de edad 4 años de edad 5 años de edad Jefe de hogar es mujer Jefe de hogar tiene enseñanza primaria incompleta Jefe de hogar tiene enseñanza primaria completa Jefe de hogar tiene algunos estudios secundarios Nº de observaciones () 992,74 (4,57),9 (4,22) -,35 (4,33) -,282 (9,7) -,484 (5,69) -,36 (,83),55 (2,28),52 (4,5),272 (5,45) 2 226 (2) 994,97 (6,27),82 (4,28) -,23 (7,74) -,354 (2,6) -,5 (7,4) -,82 (2,3),2 (,94),76 (2,49),83 (4,) 2 632 (3) 996,4 (6,98),55 (2,83) -,49 (4,92) -,274 (9,7) -,47 (5,47) 8 (,2),34 (,44), (3,85),45 (3,4) 2 47 Zonas urbanas Log del gasto per cápita Niño varón 3 años de edad 4 años de edad 5 años de edad Jefe de hogar es mujer Jefe de hogar tiene enseñanza primaria incompleta Jefe de hogar tiene enseñanza primaria completa Jefe de hogar tiene algunos estudios secundarios Jefe de hogar tiene alguna educación técnica o vocacional Jefe de hogar tiene alguna educación superior Nº de observaciones a,83 (7,46),34 (2,6) -, (4,44) -,63 (6,54) -,343 (3,) -,63 (3,),6 (3,5),9 (7,8),8 (6,6), (4,6),6 (4,4) 2 658,8 (8,23),48 (4,9) -,93 (4,2) -,76 (7,75) -,339 (3,33) -,29 (,67),52 (3,45),87 (5,72),2 (7,48),5 (4,72),94 (4,2) El valor absoluto de las estadísticas z figura entre paréntesis. Los coeficientes son probabilidades marginales derivadas de los coeficientes Probit. La categoría excluida respecto del nivel educativo del jefe de hogar corresponde a sin educación. 3 26,92 (9,9),48 (4,49) -,68 (3,46) -,75 (8,48) -,272 (2,33) -,22 (,4),24 (,58),65 (4,23),8 (4,84),4 (5,2),76 (3,43) 3 554

R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 27 994 y 996 se mantuvo invariable. Un resultado de particular interés es el hecho de que entre 994 y 996 disminuyera la rentabilidad del nivel educativo del jefe de hogar. Por lo tanto, la caída de la matrícula que se produjo como consecuencia de la crisis siempre estuvo relacionada con el nivel educativo del jefe de hogar, pero en sentido contrario a lo que cabría haber esperado. Sin embargo, la deserción escolar efectivamente guardó relación con el bienestar general de la familia (medido por el gasto per cápita) y las probabilidades de que la tasa de matrícula de los hogares más pobres descendiera fueron superiores en 996 que en 994. V Análisis con técnicas de descomposición La acentuada caída del consumo privado que se produjo tras la crisis tuvo lugar inmediatamente después de un período de expansión económica y de vigoroso aumento del consumo, y luego de casi dos decenios de crecientes avances en los indicadores del capital humano (por ejemplo, logros en materia de educación y de salud) y el correspondiente descenso de las tasas de pobreza. Antes de que se desencadenara la crisis, la sociedad mexicana era ya sin duda muy distinta de lo que había sido 5 años antes, pues habían cambiado las características de la población y la estructura de la economía. Pese a ello, casi de la noche a la mañana el consumo privado y la pobreza retrocedieron a los niveles que habían registrado tres lustros antes. Hasta qué punto la evolución de las características de los hogares mexicanos influyó en su capacidad de absorber el shock económico de 995, y de recuperarse posteriormente? En la presente sección aplicamos técnicas de descomposición para tratar de comprender el papel que desempeñaron las reformas estructurales orientadas al desarrollo a largo plazo (como los cambios en la economía y la expansión del capital humano) en el período de crisis económica, y cuáles fueron exactamente las características de los hogares asociadas a la disminución del bienestar durante la crisis. Para cada uno de los años a que se refieren las encuestas relacionamos el consumo per cápita de los hogares (en forma de logaritmo) con un conjunto de características de los hogares, las que clasificamos en siete grupos: logc i = + ß MISC + ß 2 HE + ß 3 NHE +ß 4 DEMO+ ß 5 EMPL + ß 6 HOUSE + ß 7 SECTOR + u i [2] en que: MISC es un conjunto de variables heterogéneas que incluye el logaritmo del tamaño de la familia, y el sexo y edad del jefe de hogar. HE es el nivel educativo del jefe de hogar y se mide por un conjunto de nueve variables ficticias que NHE indican distintos niveles de escolaridad. es el nivel educativo de los no jefes de hogar, medido por el número de miembros del hogar en cada uno de cuatro niveles diferentes de escolaridad. DEMO 5 es el número de personas pertenecientes a cada uno de grupos etarios diferentes, clasificados por sexo, más la relación de dependencia del hogar. EMPL es el número de personas que trabajaban, respectivamente, como asalariados agrícolas, asalariados no agrícolas, por cuenta propia y en empleo familiar. HOUSE se capta mediante dos variables ficticias que indican si el hogar es dueño o arrendatario de la vivienda que ocupa (la categoría excluida comprende los demás tipos de tenencia). SECTOR es el sector de empleo en que se desempeña el jefe de hogar. En la ecuación [2], los valores de a y de las b son los parámetros por estimar y u i es un término de error aleatorio. La ecuación [2] se estima respecto de los hogares, separadamente por año y por zonas urbanas y rurales. Utilizando las estimaciones relativas a las zonas rurales y urbanas correspondientes a años 5 Las regresiones no incluyen el número de varones y mujeres de 36 a 5 años debido a que está directamente correlacionado con el número de adultos no jefes de hogar en los cuatro grupos de escolaridad, así como el número de adultos en cada uno de los cuatro sectores de empleo.

28 R E V I S T A D E L A C E P A L 8 2 A B R I L 2 4 adyacentes, descomponemos la variación del consumo entre años en la proporción correspondiente a variaciones del nivel medio de las características del hogar y la proporción atribuible a diferencias de rentabilidad de estas características los coeficientes beta, aplicando estrictamente la técnica introducida por Ronald Oaxaca (973 y 998). Así, por ejemplo, la descomposición entre 992 y 994, usando 992 como período base, puede escribirse como sigue: _ Con = Con 92 - Con 94 = (C 92 - C 94 ) + X 94 (߈ 92 - ߈ 94 ) + ߈ 92 (X 92 - X 94 ) [3] siendo Con el logaritmo del consumo per cápita, C i el término constante _ de la regresión correspondiente al período i, X i la media de las características de los hogares en el período i, y ߈ i el coeficiente del vector correspondiente a la regresión a partir del período i. De acuerdo con la ecuación [3], la variación del consumo entre l992 y 994 puede ser descompuesta en tres elementos. El primero de ellos es la diferencia del término constante estimado entre ambos períodos. El segundo es la diferencia entre los dos períodos de los coeficientes beta que representan la rentabilidad de las características de los hogares. El tercero es la diferencia de las características de los hogares entre los dos períodos, es decir, la variación en la dotación de esas características. Puesto que los valores del período inicial se sustraen de los correspondientes al período siguiente, un aumento del consumo entre los dos períodos se reflejará en una variación negativa del consumo en el lado izquierdo de la ecuación [3]. Como veremos, eso es lo que ocurrió entre 992 y 994. De manera similar, una disminución del consumo se traducirá en una variación positiva en el lado izquierdo de la ecuación [3], como ocurrió entre 994 y 996. Tradicionalmente, esta técnica para desglosar los factores se aplica a las diferencias de salario entre hombres y mujeres; en ese contexto, la proporción de la diferencia de salario que corresponde a diferencias en los coeficientes beta (es decir, en la rentabilidad de las características) es una medida del tratamiento desigual que reciben varones y mujeres en el mercado de trabajo. En nuestro estudio comparamos las diferencias de consumo en el tiempo, por lo cual las diferencias entre los coeficientes beta pueden interpretarse como diferencias del entorno entre ambos lapsos de tiempo, que se traducen en rentabilidades diferentes de características tales como el nivel educativo y el sector de empleo del jefe de hogar, por ejemplo. Además, pese a que nos referiremos a los cambios en las variables X como a cambios en las características del hogar, es importante destacar que a corto plazo algunas de estas variaciones son endógenas, ya que frente a una crisis económica las familias pueden separarse o unirse, o bien el jefe de hogar puede cambiar de sector de empleo. A corto plazo, el conjunto de variables que tiene más probabilidades de ser exógeno es el que describe el nivel educativo del jefe de hogar y de otros adultos que miembros de él, y como ellos son una medida directa del capital humano, prestamos especial atención a la contribución de estas variables a los cambios en el consumo global del hogar. Dentro de este marco, desarrollamos una serie de hipótesis y supuestos previos respecto de la fuente y magnitud de las variaciones del consumo entre 992 y 994 y entre 994 y 996. Primero, esperamos que las variaciones de los coeficientes beta explicaran la mayor parte de las modificaciones del consumo, porque a corto plazo las variables X que utilizamos generalmente no fluctúan demasiado, y nuestro marco cronológico sólo abarca cuatro años. Sin embargo, debido a la crisis económica, esperamos que una proporción mayor de la variación del consumo entre 994 y 996 se explique por los cambios de los coeficientes beta respecto del período 992-994. Segundo, como ya se dijo, la crisis de 995 fue precedida por un prolongado período de expansión del capital humano, así como de reestructuración económica. Si los cambios consiguientes en las características de la población mexicana se tradujeron en incrementos del consumo, nuestro análisis debería mostrar en las características de X modificaciones que llevarían a incrementar el consumo en el tiempo, aunque no en gran magnitud debido a que el período estudiado es de sólo cuatro años. Además de estas hipótesis principales, el desglose nos permite determinar cuál fue el grupo de características del hogar que más contribuyó al descenso (o aumento) del consumo en el período estudiado. Finalmente, podemos usar los coeficientes estimados para 996, junto con las características X en 992, a fin de simular y cuantificar el papel que desempeñaron las reformas estructurales asociadas al proceso de desarrollo a largo plazo, medido por los rasgos de las variables X, en paliar las consecuencias adversas de las perturbaciones macroeconómicas. El cuadro 2 muestra los resultados del análisis de los factores respecto de las zonas rurales y urbanas en los dos períodos adyacentes. 6 En cada caso se utiliza 6 Los resultados totales de las regresiones pueden solicitarse a los autores.

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