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1 !. SERIE *» IMOXtiS», «g%«4» 189B *> HÚMERO 44

2 SUMARIO una misma persona. Asimismo hubo de reco- ra UCUUUKTE (VonclutiÓR) íímn Esto era lo que el Jurado debía decidir en la ministro de Justicia, lord Bovíll, el 11 de mayo de lotl, y que terminó ti B de marzo de Para el reclamante presentóse un considerable número de testigos, de Inglaterra, de Irlanda y de Australia, contándose entre ellos Tichborne, oficiales y subalternos militares. Pero el examen del supuesto Rogerio fue lo Este examen duró veintisiete días, en cuyo transcurso el corpulento y desgraciado impostor quedó reducido á una pulpa, refutándosele en todos los puntos. En cuanto a su salvamen- gente de la más ínfima clase. Un reclamante célebre /cnncluilénj El capluu y loe piratas. El dedo de Dfos.-Un pirrafo íe la campaña de Durante 1» causa prodigóse también una Napoledn en Egipto. El c«tro. Pensamientos. cartera que el reclamante habla (tejado en Wagga-Wagga: contenía varios curiosos apuntes, y en alguna? hojas sus primeros ensabien se encontró >n ella el nombre y señas de Mariana Loader, amante de Orton en el Wapping. Ai darse por terminada la confrontación ele pruebas, sir John Coleridge (ahora ministro de Justicia) redactó un luminoso i tisfecho. El abogado del reclamante no era propio para defender su cliente, y el veredicto se consideró inevitable; mas esto no impidió que el presidente del tribunal enviara desde luego al impostor a la prisión de Newgate, como acusado Se le dejó salir bajo la fianza de 50,000 duros, siendo sus fiadores el conde Rivera, míster Whalley, Mr. Guildford y Mr. Alban Attwood. Estos señores, persuadidos de que aquel infeliz era un mártir, agitaron el país para de modo que en toda Inglaterra se vio en plataformas aquel hombre corpulento y se echo dinero en su sombrero. Mr. Onslow y Mr. Whalley le acompasaban, para dirigir algún- dis- Después se trató del buque Osprey, en el que decía haberse salvado. En ningún registro ni gaceta de marina ni libro de Aduanas se encontró el nombre de semejante buque, que debía ser, según dijeron irónicamente los jueces, una especie de fantasma que se movía en los desconocido ó invisible. También se averiguó al euento del Oaprey, llamando Thtmis a su imaginario buqne. Igualmente hubo de reconocer el reclamante que no sabía nada de cnanto se referí» a la primera juventud de Rogerio Tichborne; que no le era posible leer las cartas escritas por dujer aludía a le un Virgilio para que lo examinase, y dijo que staba en griego. También ignoraba que Euclicas, etc., etc. Después, cuando se llegó á la cuestión de Orton. debió confesar su identidad con el misterioso extranjero que había visitado el "Wappicg en la noche de Navidad; y tampoco negó que él fui quien habla escrito á sus hermanas este motivo un diario, titulado la Gaceta de Túthbome, que tenía por objeto, angún decía, evitar un crjmenjudicial, En fin, elasunto comenzó á degenerar en escándalo. Los discursos que se pronunciaban contenían los mea injuriosos ataques contra loa testigos, á la ve» y esto dio por resallado que se prohibiea i públicí Al cabo de trece meses comenzó la vista definitiva de la causa; los procedimientos dieron principio el 23 de abril de 1873, y terminaron en 28 de febrero de 1874, es decir, otros diez meses, Se llamó á doscientos doce testigos por parte de los demand antes, y aun se presenta- ción produjo en la vista de la causa fue la circunstancia de haberse presentado un individuo llamado Luie. que juro haber sido mayordomo & bordo del Osprey, añadiendo que el relato del reclamante sobre su salvamento era verdad; pero este testigo fue identificado como un conocido criminal á quien llamaban Lund- No LOS en los detalles 'de la causa, ton. Su explicación se redujo a decir que Ar turo Orton era muy amigo suyo en Australia y que deseaba contraer amistad con la familia maa, interrogado sobre las fechas y lugares donde le conoció- confundióse en sus respues 1 tas, é hizo inútiles esfuerzos para demostrai que Tomás Castro y Arturo Orton no erar: se redujo á condenar al culpable á catoi años de presidio-

3 8d7 SL CAPITAH í LOS PIBATA8 El capitán Snelgrave era comandante de ciso detenerse en Helvoetsluys hasta el 10 de diciembre, donde estalló una violenta tempestad, pero sin ocasionarle averias. se produjese otro temporal, debió refugiarse en Spithead, y, continuando después su ruta, franqueó setenta leguas. Otra borrasca le sorprendió muy pronto, causándole una ligera avería, y entonces el capitán Jl^go de arriba* da forzosa a Kinsale, en Irlanda. En este pnerle perdonaría la vida si ninguno de aquéllo daba queja de él. Después de esto, los piratas hicieron salvas con sus armas de fuego para celebrar el apresamiento del buque. virían molestarse, y á todo esto se el buque recibió orden de cocer al punto. Entretanto, dióse permiso al cirujano pan El capitán Sneigr&vo fue conducido a bordo alr :ayó i ads. Serían las ocho de la noche cuando se oyó consecuencia, el capitán envió veinte hombres armados á cubierta, en la previsión de que el bote que se acercaba fuera enemigo. contestaron: Los dos Amigos, délas das, capitán ELliot; pero, interrogí ias, porque los hombres feí ontratiempo. A poco de hallarse el capitán á bordo del larco pirata, presentósele un hombre de &]&* llamaba Santiago Griflin, que había sido su pequeñas. El capitán Snelgrave dio, A, e orden de hacer fuego; mas, con gran asoc ísición; los piratas saltaron á bordo y is los tripulantes pidieron cuartel, que so les concedió al punto. El jefe de los piratas preguntó después al capitán Snelgrave cómo se habla atrevido dar la orden de hacer fuego, á lo cual contestó aquél que era su deber defender el buque si la tripulación hubiera querido batirse. Al oír esto, el pirata le apuntó una pistola al pecho, la cual e los dos habían to: > part sellos irla por la seguridad del capitán, porque los pira borracharae. Orinin pidió un bol de ponohe y se dirigió á alfombra para sentarse; invitó al capitán á ponerse á su lado, y sirvióle de beber, dicíéndole eél, Por intervención de Grifiin se preparó una ha. maca para Snelgrave, pues los piratas, iaclusc el jefe, dormían sobre cubierta, á fin de estai siempre preparados para la lucha. Griffio, fiel á su promesa de velar por su an "urmieae, pert sablazo, aseguráni pero el capitán «[unto i, una baran dilla, y IB tonce cabeza del capitán en la que s cubierta el pero las jefe de lo ti.'! pirat aáos lo seled aria cuarel sable se done* de s, dispuso der el buque, y te, Griffin se qu jó d duda lac habría.auot. puesto por del ma aelcapitan Snelgr tercedió por él. Dírd y el prime ÜÜC al, complice de lo, pira-

4 348 EL MUNDO DE LAS AVENTURAS j&ronso ftl mar todos lo ^ efectos que no podían utilizarse, perdiéndose de este modo todo el cargamento, cuyo valor no bajaba de tres á cuatro mil libras esterlinas. Los piratas no Durante todo este tiempo, Sneigi quu en Sierra Leona viviera cierto capitán Glynn, que, ai bien había sufrido pérdidas por viese de su parte para que no le faltara nada de lo necesario. Hasta le íué preciso pedir una camisa prestada al capitán Glynn, porque ha- Al otro día, los capitanes fueron á bordo con sa prisionero, y hablaron con los piratas en su poniendo en él cuanto aán quedaba de rosa; a Éínelmigo de t n á la más estricta disciplina. Glynn y Da una ó dos voces fue atacado por la fiebre y le permitiera pasar á bordo do^e al mar todos sus libros y papeles. piraras mientras se regalaban con todoa sus plveres y licores. Habiéndose promovido una disputa entre sr, renegando de Dios y de todo, que algunos piratas, novicios deberían hacer para desviarse del mal camino que seguían* Habíale proclamado el indulto para todos los piratas que se presentaran an- [orir á manos del contramaestre, que le des hubiera sido una imprudencia rehusar, fue allí á las ocho de la noche. Antes de que se sirvieran los postres oyóse el grito de: Fuego! modo, que le dejó casi por muerto. ir á tierra, á la casa del cap los tres capitanes piratas1< alvarse en los botes. Había 30,000 libras de

5 barias colocado el hombre como le pareció más indo una bujía encendida, y co riptible vio producirse las lla taño de una casa, llevando una cabra que había encontrado allí. Seguíale un anciano con mándoí lella el capitán p sstó a los brazos, los cuales depositó e amándose después sin proferí n robado, y dándolo, además, der vanos objetos, alguien le apara á los bosques, hasta que alimento de leche. Sin atender, se mató la cabra; y otro sóidapor haberle deludo la madre ca^r cuando huía colocóle junto á los otros dos. Proponíase uoa pudo dejarse ver sin temor, neto un barco para Brístol, á donde llegó con sesenta pasajt en agosto de UN PÁRRAFO ; LA CAMPARA Dt NAPOLEÓN EN EGIPTO ael gran pueblo de Bintan, dice Denon, 'Durante toda la expedición, una bandada de milanos y buitres seguía al ejército, apresurándose & buscar su presa apenas dejaba de oírse el estampido del cañón, y siempre per* manecian cerca de las tropas al verlas hacer alto, conñando, sin duda, «n que les quedaría alguna presa. En la isla de Filoe vimos madres llevárselos, mutilando á sus hijas jóvenes para

6 360 EL MUNDO DE LAS AVENTURAS»Uno de loa almacenes voló, y las llamas se «tendieron en todas direcciones. Los maho- de extinguir el fuego con pies y manos, y ha; como salvado por el pronto. Si el Cetro se ha biera hundido aquella noche, centenares de los hallado au tumba en el fondo del mar, y proal convoy, se habi'ían apoderado de éste, de lo armasen la India. 'anquilidad y en ellos oíase alguna voz Pocas semanas después de esto, el Cetro y iría, la del jeque, el cual, entregado a la su convoy llegaron sanos y salvos á Bombay. Allí se repararon las averías del buque, dehasta la muerte. Estos mahometanos le con-! jándole en disposición de prestar sus seryitestaban, en medio desús tormentos, con him- I cios. nos y gritos, precipitándose después contra el I Cuando se hizo de nuevo al mar, marchó á enemigo. Durante la noche, los franceses tu- la bahía de la Tabla, donde ancló a mediados vieron dos grandes hogueras encendidas junto de octubre, á las murallas juzgando quo esto era lo mejor i El 1. de noviembre el capí' en 1 pueblo, y se pasó a cuchillo a to líos que, a pesar de hallarse medio por el fuego, oponían aún la mas te tencia.» lis- I gre, A bordo se y, en vez. de la ibitai y aspecto inusitadamente alecontinuamente la música era voz de mando del co- mandante» las sonrisas de las dantas v sus sua- EL/ i principios de la primavera de 1790, y p y mercantes salió del Cabo de Buena Esperan con tropas y provisiones para el sitio de Sen gapatam. Ei Cetro, de sesenta y cuatro cañ La noche estaba tranquila y hermosa, y cuando los convidados salieron del buque, poco podían imaginar la dolorosa catástrofe en que debían perecer mucha» de aquellas cuyas manos habían estrechado por última vez sin saberlo. Ei tiempo continuó tranquilo hasta la noche del 4 de noviembre, durante la cual varios ney todo el regimiento 84. Este buque, tal vez el único que el Gobierno tenía entonces en el Ca- estación, y halláb servía para hacers aquel importante & vigilar de continuo, así á los oficiales como á los tripulantes, y todo fue bien hasta que hubo zó a soplar con tanta nado, que el capitán DO pudo monos de experimentar cierta inquietud por el esfuerzo que el buque debía hacer. v n su consecuencia, mandó inspeccionar las bombas y hacer otros preparativos, temeroso de un contratiempo. El teniente Jones acababa de ser relevado su guardia y áe repente le l sobresaltó el grito de: El buque se hunde! Todos a las bombas! Subió presuroso á cubierta y se reunió con Ademas del Cetro, hallábanse en la bahía el Júpiter, de cincuenta cañones, el Oldenburyh,- ques. En la mañana del 5 sopló un viento muy fuerte del NO.; pero no se temió peligro alguno; y el Cetro se adornó de gallardetes, izó su ción de la Conspiración de la cho á eao de las dos; ; y c o la bahía de la Ta- bla no tiei refugio fi alguno l para prese de aquél cuando d sopla- l del dl NO., el l capitán iá adoptó las precauciones necesarias para resguardar día hora, cuando la tempestad estalló con tal ya las seis y media todos ' los ría elementos mayor fuei descargaron su furia. DiÓronae al punto órdenes para soltar el áná ella; mas también esto resultó insuficiente dad, pues, aunque las bombas trabajaban de j Entonces se bajó uno de los botes, á fin de ros, el agua'entraba sin c inútiles, la mano delaprc para salvarlos. El viento cabo de muchas" horas de ar. buque la extremidad de un cable; pero á i humanos fueron. pocos minutos el buque zozobró y perdióse dencia se extendió todos sus tripulantes. Durante algunas ho udo trahajo se dea- lio; peí ara posible prestársele al buque

7 soatenerse bote os oficiales que alguno. Varios de necer allí corno chaba para Bvita Fuego!!a destrucción. tado rea de aque-- Ea su desesperación, al gunossearro aro a al tal era la agitación de las aguas al rededor del dentro, para salvarlos, todos pe un oficial. eoieron, entre ellos sólo un instante. á extinguir el fue tiipulaates comp había llegado. N Qiiciles. Todos los hombre! Sin embargo, los térro es de aquella noche buque á que se aferraban algunos oüciales y el buque es la t rapes rad noera tan fuerte, y vista de los aterrados esp ctadores. parte, perm anecer a bordo era exponerse á una Mientras se el peligro m 4s in Uniente. tmuó siendo El capitán dó cortar el de trinquete, ntonces el mástil que poco después ron de pronto; el cañan g líos infelices sufrieron la compañeros. Dijo se (jue a los restoa de! natis maderas, incapaces desprendió misma suen durante tod y aquee de ens o aquel En aquel nto, un honíbre llamado Con- una muerte instantánea, muchos de iquellos os & las cade tierra. Acc fie dejó caer ahogado. di ose en i, ello al p as olas; m mto, y el hombre s á las primeras riua (uno de loa pooos c arrojado sobre las olas ca por lo tanto, limitóse á ue se salvaron), fue i insensible; odria asá la playa para así los grandes restos del juquenáufi'ft as voces. A los pocos miau oa, la tripulación podría salvarse; pero de repente chocó contra el buque tan fuerte golpe i *** PENSAMIENTOS sobre el pues floluirát tado de estr W, las palabras.

8 Enseñar es aprender dos veces. I representar todos los papeles, basta el del des- El interés es un hábil comediante que sabe j prendimiento. ^ADMINISTRACIÓN : RAMÓN M0LÍNA8, EDITOR: PLAZA DFI TBTIIAN, 50. BARCELONA^

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