-Santiago cómo se te ocurre empezar a escribir? Cuál fue el «disparo»?


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1 «Babelonia» de papel o literatura en rock Entrevista a Santiago Roncagliolo Por Catalina Lohmann En 1992 Catalina Lohmann ganó el concurso de la Asociación peruano-japonesa con su cuento «De agua y de tierra». Seis años después, su hijo Santiago Roncagliolo ganó el Primer Concurso de Cuento Juvenil organizado por CEAPAZ. Nos costó mucho convencer a la madre de que entrevistara al hijo. Al final, aceptó el reto y no pudo haberlo hecho mejor, incluso por el inesperado toque de humor con que remata, como en jugada de lujo, la entrevista. Santiago Roncagliolo prepara ahora la publicación de su primer libro de cuentos, Babelonia. El relato que publicamos más adelante forma parte de ese libro y revela la versatilidad de su joven autor. -Santiago cómo se te ocurre empezar a escribir? Cuál fue el «disparo»? -En realidad, yo quería ser rockero pero fracasé. Tocaba muy mal y quería hacer algo, algo diferente. Escribir era una buena alternativa porque, por muy malo que seas, no haces roche con nadie más que tú mismo. -Pero no es lo mismo escribir que hacer música. -No, pero sintonicé muy rápido con la escritura. Me di cuenta de que no tenía tantas ganas de hacer música. Me costaba mucho el simple hecho de ensayar. La escritura, en cambio, empezó por curiosidad y me fue absorbiendo cada vez más, como una droga. -O sea que descubriste un placer especial en escribir. -Sí, y un placer muy parecido al de la música. Me gustaría poder transmitir escribiendo la fuerza, la alegría o la depresión que Soda Stereo o U2 saben poner en sus discos. Hay canciones que te hacen vibrar. Hay pocos libros que logran eso. - Y además de ese placer, por qué escribes? -También me gusta que sea como actuar, como meterte en los personajes. A veces estás harto del trabajo, de la universidad, de la ciudad... Y uno normalmente no puede cambiar su vida en cinco minutos, pero sí puede inventarse otra.

2 -Es como un juego. -Un juego en el que las piezas son tus sentimientos, tus ideas, tus fantasías y las de las personas que conoces. El juego consiste en combinarlas, disfrazarlas, exagerarlas, deformarlas, violarlas y así, cuando ya se han ablandado, ponerlas bonitas en un papel. - Y no te supone un esfuerzo? Borrar, arreglar, criticar, volver a empezar... Muchos escritores hablan de una pasión, de un sufrimiento, de una lucha. García Márquez dice que «se trompea con las palabras y sin embargo, son ellas las que siempre salen ganando». -Sí, a veces tienes una idea muy vaga, y cuesta ponerla en claro, dejarla salir. -Lo dices con una tranquilidad, como si no te sucediera nunca eso de andarte trompeando con las palabras. -No creas, es deprimente. Ahora mismo llevo dos semanas revisando una historia incompleta sin poder agregarle nada, sin poder darle forma. Odio eso. Siento que me estanco y que la historia no va a salir jamás, y que mejor sería dedicarme a otra cosa y no tener que empantanarme más con el estúpido cuento. Pero al día siguiente vuelvo a ver si se me ocurre algo. Hay que tener paciencia. Ya saldrá. A veces es al revés: repentinamente, la historia se forma en tu cabeza, o va creciendo y madurando hasta que tienes que sacarla de ahí y escribirla sin perder más tiempo. Supongo que eso es la inspiración pero no pasa muy a menudo. - Te gustaría escribir siempre? Me refiero a si lo tuyo es una vocación o sólo quieres que sea una experiencia de juventud. -Mi vocación es escribir en general. No creo que pueda vivir de la literatura, pero puedo hacer periodismo o guiones. Mientras esté escribiendo voy a estar contento. La literatura es lo que más me gusta porque es un espacio de libertad absoluta. Escribo lo que me da la gana y nadie me dice cómo hacerlo ni qué poner. - Te preocupa el tener que ganar dinero para vivir? Cómo ves tu vocación dentro de un mercado de trabajo tan difícil como el que te ha tocado vivir? -Me preocupa ganar dinero haciendo lo que me gusta para no tener que vender sandwichs de día y escribir de noche. Sí me encantaría vender lo que escribo, no me interesa ser un «escritor incomprendido» o un tipo aprobado por la crítica pero aburridísmo. Me gustaría que mis historias las leyera la mayor cantidad de gente posible. Lo que pasa es que no creo que me dé como para vivir. No es lo normal. Pero tampoco me obsesiona ganar millones de dólares, lo cual me permite escoger mi trabajo pensando en la mayor libertad creativa

3 posible. -Eres un chico realista. -Supongo que sí, aunque me guste más la fantasía. - Qué escritores han tenido una influencia en ti, con quiénes sientes que tienes alguna deuda? -Con mi amigo Oscar. - Qué Oscar? -Hidalgo. Es poeta. Y otros amigos que tienen un grupo de música, que se llama el Ghetto. Ninguno es muy importante ni muy conocido, pero todos ellos han influido mucho en lo que yo escribo. - En qué sentido? Te han han dado temas, formas, técnicas, un estilo...? -Me interesa no tener un estilo. Variar. Que los cuentos no tengan relación ni parecido entre sí. Eso creo que lo he sacado del rock. El rock cada vez mezcla más estilos. Eso es bacán, tú escuchas un disco y no te soplas diez canciones iguales. Todas son distintas, hablan de diferentes cosas, tienen diferente ritmo... A mí me gustaría hacer eso. - Por eso el libro de cuentos que has escrito se llama Babelonia? La palabra Babel nos sugiere variedad, pero también incomunicación y soledad. -Sí, el nombre me sugirió algo decadente, corrompido, pero sobre todo me gustó cómo sonaba, y lo que connota: todos los idiomas mezlados, todas las personas mezcladas pero sin entenderse entre sí. Las personas en un libro de cuentos están hechas de palabras. Y cada personaje de Babelonia parece venir de un mundo diferente. - Cómo ves la literatura joven en el Perú? Sientes que la juventud está produciendo cosas interesantes? -Sí, hay cosas muy buenas. Y tengo la impresión de que salen sobre todo de gente desvinculada del mundo literario tradicional, que es bastante intelectual y bastante aburrido en general. - Como quiénes? -Como Bayly o como Sergio Galarza. La crítica casi ni los menciona. Bayly ha entrado como si fuera español, los críticos han empezado a hablar de él a raíz del premio Herralde

4 recién en su cuarto libro. De Galarza jamás he leído un comentario serio, y ya ha publicado dos. Me parece que ambos casos, sobre todo el de Bayly por su magnitud de ventas, muestran un abismo entre la crítica y los lectores. Yo he estudiado lingüística y literatura pero a veces ni siquiera entiendo las críticas o me parecen muy irrelevantes, muy exquisitas. Como los chismes de las viejas que van a los matrimonios para rajar del vestido de la novia. -Es que, con rarísimas excepciones, la literatura peruana es solemne, es trágica, es seria. -Tal vez eso ha creado un prejuicio a favor de la solemnidad en muchos críticos y académicos, y a mí me friega la solemnidad con que se trata a la literatura. No se trata igual al cine o a la música. En la literatura hay esa falsa barrera entre lo «entretenido» y lo «trascendental». Si yo quisiera leer algo trascendental, compraría libros de meditación budista. Creo que la profundidad de un texto depende de cómo lo veas. Bayly, con todo lo light que es, puede ser leído como una crítica social. Refleja situaciones y actitudes cotidianas muy violentas. -El Perú es un país violento De qué manera un joven como tú siente que vamos a salir de esta violencia? O no vamos a salir? - No queda otra que salir! Supongo que la única manera es que la gente se reúna, se asocie en torno a metas y representantes. Pero es necesario que los representantes lo sean de verdad. Yo veo un político, de cualquier lado, y no entiendo en qué me representa. -No crees en en los políticos... -No veo ninguna razón para creer en ellos. Cualquiera sabe que la policía es muchas veces más peligrosa que los delincuentes, que si eres poderoso no vas a ir a la cárcel, que a veces nuestros impuestos pagan a asesinos. No parece que los políticos puedan, así quieran, hacer mucho al respecto. -Hace un tiempo los jóvenes, como jóvenes, tomaron cartas en el asunto. Salieron a las calles. Manifestaron a favor de la democracia. Se encendieron, pero luego se apagaron Qué crees que pasó? -Esa marcha fue espontánea, creo que ese fue su valor y su intención. Hubo quienes esperaron que de ahí naciera una especie de movimiento mesiánico juvenil o una nueva clase política, pero esa marcha cumplió con el objetivo de demostrar que la gente -no sólo los jóvenes- no es estúpida ni sorda. Me da la impresión de que los medios de comunicación inflaron mucho todo el asunto, tal vez porque luego ocurrió lo de Ivcher y querían mostrar a ese «nuevo movimiento» de su lado. Los medios no sólo cubren la

5 noticia, muchas veces la crean. - No crees en un movimiento político de los jóvenes? - En torno a qué se formaría? No veo ninguna causa gloriosa que aglutine a los jóvenes, que somos muy diferentes, muy heterogéneos. Posiblemene nuestro único acuerdo es no tener mucha fe en las posibilidades de la política. Yo no la tengo, al menos. Me parece más posible que los universitarios, por ejemplo, se asocien alrededor de temas más concretos como las pensiones, y tal vez sobre esas asociaciones se pueda llegar más lejos. O también que en ciertos casos, como el del TC, la indignación se desborde. -Tú eres bien Generación X, un poco descreído digamos... -No, por favor, no me digas eso. Yo creo en un montón de cosas: creo en mis amigos, creo en la honestidad aunque se la ve poco, creo que hay gente buena haciendo cosas excelentes como la Defensoría del Pueblo. Pero también creo que entrar al debate político peruano no es una alternativa muy atractiva para nadie porque no está cerca de la vida de nadie. Parece un espectáculo en el que todos tratan de robar pantalla, de vender imagen y de asegurarse reelecciones. Algunos lo hacen muy bien, otros son muy graciosos. Pero ninguno parece muy confiable. Sin embargo, ahora hay mucha gente, muchos jóvenes, haciendo música, escribiendo, pintando, creando mucho más que hace unos años. Eso es una manera de lograr respuestas, de mover mensajes, y es más importante y efectiva de lo que se cree. En todo caso, si quieres lograr respuestas a otro nivel, es más productivo ser periodista, por ejemplo. Yo diría que el jefe de la oposición es César Hildebrandt, porque es el único que causa reacciones y concita atención. -Bueno, antes de terminar quería decirte que escribes muy bonito. -Gracias, mamá.

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